La felicidad no depende de lo que pase a nuestro alrededor
sino de lo que sucede dentro de nosotros.
Se mide por el espíritu con el cual
nos enfrentamos a los problemas de la vida.
Es un estado, no somos felices
en tanto no decidamos serlo.
No consiste en hacer siempre lo que queramos
pero si en querer todo lo que hagamos.
Nace de poner nuestro corazón
en el trabajo y de hacerlo con alegría y entusiasmo

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